NOTIMEX/Nicolás Tavira
México- Con una exposición de 40 mil juguetes, el Mujam lleva a los visitantes a un tiempo más sencillo, a un lugar en el que todos pueden sentirse niños.
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Credito Foto: NOTIMEX/Nicolás Tavira
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México- Con una exposición de 40 mil juguetes, el Mujam lleva a los visitantes a un tiempo más sencillo, a un lugar en el que todos pueden sentirse niños.
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Evangelina del Toro
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México- A los 10 años de edad, Roberto comenzó a guardar en cajas de cartón juguetes que para él tenían un valor muy especial, con los que había compartido sonrisas y alegrías, pero además historias.
Pasó el tiempo y ese niño, ahora de 50 años, se dio cuenta de que era momento de compartir ese tesoro formado por artículos infantiles que lo transportaban al pasado, a una de las etapas más importantes en la vida de un ser humano: la niñez.
Así comenzó la aventura de transformar el edificio ubicado en Doctor Olvera 15, en la colonia Doctores de la Ciudad de México, donde ha vivido desde niño.
Hoy ese sitio mágico que guarda y comparte más que recuerdos es el Museo del Juguete Antiguo México (Mujam), donde niños y adultos pueden mirar los más de 40 mil juguetes que viven en los aparadores repletos de nostalgia, alegría y diversión intactos.
La galería cuenta además con una dulcería y venta de juguetes para colección, además de comida japonesa para llevar los fines de semana, que junto con el pago de la entrada, de 25 pesos por persona, permite su manutención.
En ese lugar siempre hay tiempo para encontrarse con un extraterrestre y “trasladarse” en un ovni hacia los recuerdos, alegrías, combates e historias compartidas con uno de los más fieles amigos, los juguetes.
“Todo lo guardaba y lo echaba en cajas y a la bodega, los guardé porque me hacían feliz, es la parte feliz de México, nos ayuda a recuperar el México sencillo y no pretencioso”, dijo aquél niño, Roberto Shimizu, director y creador del Mujam.
De origen japonés pero con el corazón muy mexicano, Shimizu guarda con especial aprecio su juguete más representativo, una oveja de plástico adquirida hace poco más de 50 años en las calles de Chapultepec.
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