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José Carlos García Fajardo CCS
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Dallas- Qué temprano se nos hizo tarde. Es la sensación que nos invade ante las mutaciones de la vejez. De la actitud que adoptemos depende seguir siendo nosotros mismos hasta la culminación de la vida. Ser felices sabiéndonos adaptar como agua al terreno sin dejar de ser agua. ¿Le preocupa envejecer? ¿O su papel en la sociedad cuando tenga 60, 70 u 80 años?
Muchas personas se preocupan por si hay vida después de la muerte. Lo que es evidente es que hay vida antes de la muerte. Y es necesario vivirla con dignidad, con la mayor autonomía posible, con salud y en buena forma física, relacionándose con los demás, participando en actividades apropiadas a la riqueza del tiempo con el que ahora vivimos.
Hay mucha vida después de los 60, y la sociedad aprecia cada vez más la contribución de las personas mayores. Aprovechar más de la vida, no menos, cuando se envejece, tanto en el trabajo como en casa o en la comunidad.
Con un control médico regular y programado, con un plan de vida al igual que hacíamos en nuestros años de formación, con alimentación adecuada a nuestras necesidades, con ejercicio físico diario, consultado por su médico, y en casi todas las situaciones, con una caminata diaria al aire libre. Poniendo en activo y ejercitando las capacidades para hacer cosas que no hemos podido durante los años en los que teníamos otras responsabilidades: cuidar plantas, juegos, lecturas, paseos, viajar, escribir, asistir a conferencias, museos, hobbies, y a disfrutar lo más posible de las facilidades que nos permiten los nuevos medios de comunicación social. En Internet, Facebook, Twitter, blogs, chats, Skype, etc.
Con demasiada frecuencia, tanto las personas como las sociedades creen que hacerse mayor es un engorro y no un triunfo. Un desafío lleno de oportunidades adecuadas a nuestra edad y capacitaciones. Nuestra experiencia personal, familiar, académica, profesional, laboral y de toda índole puede ayudar a muchas personas de todas las edades. A los mayores, para hacerles comprender que son necesarios y que es preciso que se mantengan activos, que pueden y deben participar en actividades sociales.
A las personas de edad media, porque aliviaremos sus preocupaciones de envejecimiento y porque podremos mostrarles cómo es posible mantenerse con autonomía con una vida llena de posibilidades. Con humor y con libertad, con alegría y con disponibilidad, responsables de nosotros mismos y de nuestro entorno,
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